Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Paulo González

Centro Cultural Justo Sierra campus San Mate

¿Aprender para qué?

Una de las dudas que se encuentran en la mente de los estudiantes constantemente es: ¿Para qué me sirve saber lo que estoy aprendiendo ahora? Y definitivamente es una pregunta válida; que obliga a quienes nos dedicamos a la docencia a preparar discursos, materiales y ejercicios que permitan distinguir las aplicaciones prácticas de los conocimientos que impartimos.

Esta prerrogativa se ha hecho más imperante aún después de las reformas que se han puesto en marcha en nuestro país: México. El enfoque en competencias pretende que propiciemos que nuestros alumnos se desarrollen como seres competentes para algo; que se preparen para el mundo laboral, y los estudiantes mismos preguntan con insistencia porqué deben saber cosas que no tienen que ver con lo que han decidido estudiar.

Y es que el mundo actual nos ha permeado con la idea de que existimos para producir. De que la actividad del pensamiento debe ocuparse para crear tecnologías y, en general buscar un supuesto progreso de la sociedad. El paradigma que predomina es el del homo faber, que se contrapone al homo sapiens. Se ha extendido la idea de que no sirve de nada saber algo que no produce un bien que se pueda vender, nuestro mundo está dominado por el mercado, y dadas estas circunstancias nuestra sociedad se ha convencido de que valemos de acuerdo con lo que tenemos, “compro, entonces existo” es el aforismo de nuestro tiempo.

Estas mismas circunstancias han llevado a gran parte de la juventud actual a menospreciar algunos tipos de conocimiento, sobretodo los relacionados con las humanidades, en tanto que aprecian como valiosos los conocimientos prácticos y que proporcionan bienes financieros inmediatos. Sin embargo es esta distancia, este crecimiento sin equilibrio entre unas ciencias y otras que la situación de nuestra sociedad y nuestro mundo se encuentra en estado de crisis.

En lo que respecta a la situación ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales en pos de la producción y los beneficios económicos nos ha llevado a un desequilibrio que parece no tener punto de retorno; son justamente los “avances” tecnológicos mal empleados por el hombre los que nos han colocado al borde del abismo. Tenemos en nuestras manos el poder de la tecnología que nos han dado el cúmulo de conocimientos científicos, lo que no sabemos es qué hacer con ellos.

En lo concerniente al ámbito social podemos ver cómo las tecnologías que supusimos nos harían más felices y más plenos, no han hecho sino esclavizarnos y volvernos dependientes. Hace veinte años nadie necesitaba un teléfono móvil, ni la Internet a todas horas, mucho menos las dos cosas al mismo tiempo. Estos supuestos “avances” sólo nos han hecho más dependientes. El día de hoy la mayoría de nuestros estudiantes necesitan el teléfono y se sienten inseguros sin ellos al salir de casa, de hecho les resulta increíble que hayamos vivido sin estos bienes las generaciones anteriores. Y sin darse cuenta, creyendo que el teléfono les da estatus, seguridad, un medio de comunicación, una herramienta escolar, y en resumen: bienestar, lo que les resta es autonomía y libertad. Esto sólo por hablar de un ejemplo, pues como él podríamos citar y reflexionar sobre tantos otros.

No es ésta, sin embargo, una disertación en contra de las ciencias que algunos llaman “exactas”, pues de ninguna manera creo que haya que menospreciarlas, pero sí es necesario recordar que el valor supremo de todas las ciencias es la verdad, la búsqueda del conocimiento, puesto que el conocimiento es un valor en sí mismo, y no un medio para. Saber ya es bueno de por sí, no necesariamente hemos de buscarlo con fines utilitarios. No debemos de olvidar que muchas de las tecnologías que tenemos ahora han tenido como base conocimientos que hoy consideraríamos inútiles, y que tratar de responder a las preguntas existenciales es parte de la esencia del ser humano, se encuentra en lo más profundo de nuestra humanidad.



escrito el 16 de Marzo de 2011 por en General


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4 Comentarios en ¿Aprender para qué?

  1. francisco | 18-03-2011 a las 1:21 | Denunciar Comentario
    1

    es cierto que desde hace tiempo nos preocupamos menos por los seres vivos y nos enfocamos en lo material lo que de algún modo nos satisface, pero con mas conciencia podemos llegar a ser mas humanos,gracias por recordarlo

  2. ceres_susana | 18-03-2011 a las 13:42 | Denunciar Comentario
    2

    “…recordar que el valor supremo de todas las ciencias es la verdad, la búsqueda del conocimiento, puesto que el conocimiento es un valor en sí mismo, y no un medio para…”

    Me quedo con esto que dices y añado que las personas, los pueblos que no “conocen” son facilmente manipulados. Yo siempre he pensado que todos los estudios (ciencias, lengua, historia, música…) se complementan. Lo que creímos que era una tontería y no servía para nada en nuestra época escolar puesto que nuestro enfoque de futuro tiraría por otros derroteros, va adquiriendo importancia conforme te haces mayor y le ves la utilidad práctica en la vida diaria.

    Las nuevas tecnologías, son como todo, buenas si se utilizan de forma controlada y con sentido común.

    Los docentes, tenéis un papel muy importante aunque duro, en la labor no sólo de transmitir los conocimientos que os marca la asignatura que impartís, sino en la formación como persona del alumno, incluso más que la propia familia.

    Aunque sé que corren tiempos difíciles para el profesorado tanto aquí en España, como en el resto de los países por todo lo que apuntas, no dejes de amar tu trabajo. Los chicos a la larga se quedan con ese esfuerzo y sin notarlo se impregnan de vuestros conocimientos.

  3. paulogonzlez | 19-03-2011 a las 1:16 | Denunciar Comentario
    3

    Muchas gracias a los dos por sus comentarios. Ceres siempre me das algo inteligente y bello que pensar, gracias siempre.

  4. Brenda | 23-03-2011 a las 1:34 | Denunciar Comentario
    4

    Así es, como menciona en su texto, no debemos basar nuestros conocimientos en los beneficios materiales, pues entonces nos podríamos dar cuenta que todo lo que sabemos es inútil, o por lo menos la mayoría. Porque, ¿de que me serviría saber acerca de figuras retóricas cuando quiero estudiar medicina? Sería un tema que no me ayudaría en lo absoluto, sin embargo, cuando aprendemos por curiosidad y para ampliar nuestros conocimientos, vemos que hasta las vivencias diarias nos ayudan a saber un poco más. Es por eso que en su clase, cuando deja que nosotros participemos, nos da la oportunidad de no solo aprender de usted, sino también de nuestros compañeros, que incluso pueden aportar algo a sus conocimientos.
    Cuando todos creamos en que lo aprendido no es solo para generar dinero, entonces podremos llamarnos seres sabios y no ignorantes, porque ser sabios no es saberlo todo, sino tener esa iniciativa de acumular más conocimientos. Y así poder convivir con todos y hablar de cualquier tema.
    Es preferible, como menciona, buscar la verdad en y a través de nosotros mismos.

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